Frasario

"Y todo comienzo esconde un hechizo"

José Knecht

16 ago 2011

ADICTOS S.A.: Yo no creo en el amor: esa cosa de adictos.

ADICTOS S.A. : No creo en el amor: Esa cosa de adictos: "Os veo entre las sombras , os observo mientras lloráis, queréis, amáis, sinceráis, tocáis; hacéis, en definitiva, el estúpido."

16 jul 2011

CLA

Te voy a contar porqué me pillas en mal momento, desconocida. Ahora te haría el amor, salvaje y desproporcionadamente, y ni me importaría qué pensase tu marido, ni lo que dijera tu novio, si acaso algo, lo que tu madre pudiera adivinar. Pero el resto, me pillas en mal momento: sin pudor alguno, cómodo, a gusto: siendo, porque me encanta el verbo ser pero lo soy pocas veces. Puede que luego me despertase siendo el cobarde de siempre y me escondiera en algún rincón de tu habitación o la mía, eso da lo mismo, pero ya estaría hecho, y aunque fingiera que me importa, en el fondo, muy allí, bajo capas de hipocresía, el yo que es, diría: repetiría.

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Lo mío: de neurólogo; y os contaré porqué: a mi los psicólogos me dan pereza, ya de por sí pienso que son amigos a domicilio, no se enfade cualquiera aquí que el problema es de ellos: van dando esperanzas y consejos a aquellos que en realidad no los necesitan. Válgame el cielo, y yo perdiendo el tiempo haciendo amigos e intentando ser un ser social, cuando en realidad por mi me quedaba en casa tranquilamente odiándoos. Pero el problema no es ese, no os engañéis, la cosa es que tomo conciencia de mi mismo a las cinco de la mañana. Hay una luna como un sol blanco en un firmamento más gris-azulado que negro (vaya mierda de matices de colores que inventa la gente para volver loca a gente que solo vemos en 256 colores). Estado: tranquilo. Estrellas: ninguna. Calor, frío: lo justo. Lo dicho, vaya pereza cualquier cosa, tomo conciencia: cinco de la mañana comiendo filetes de pollo. Me pregunto qué hago comiendo filetes aderezados a la plancha mientras me bebo una cerveza de supermercado de madrugada en una terraza extraña pero bien grande y con hasta un árbol. Planteo tirarme: demasiado alto, y llamar la atención no es lo mío; aparte, pienso en toda la retaíla de psicoanalistas en paro que vienen detrás de mi a explicar mi suicidio: era un chico que probablemente no tenía amigos, aunque tuviera 500 sumando las redes sociales, que vivía solo, aunque nunca se quedase en ese estado ni queriendo, y que probablemente tenía problemas de integración pese a que la gente contaba con él: todo muy lógico.

Miro a mi al rededor intentando vislumbrar en la niebla de filetes y cerveza alguna cara conocida: nada. Una nada tan espesa como la realidad tangente del día a día, más concretamente, de la noche, más aún, de la madrugada. A esto que escucho los alaridos de la noche pero no me asusto. Resulta curioso no sentir el miedo al escuchar una llamada de socorro tan feroz como la de una rueda contra el asfalto, artificio contra artificio dominado por el hombre en conjunción contra la naturaleza: luces candentes, halógenas, calientes, alumbrando casas de desconocidos que sienten pavor bajo la hipócrita careta del que suspira aliviado por tener trabajo, un piso, hijos, o una mujer, o un hombre, o algo a lo que asirse: náufragos de la terrible ciudad noctámbula que no descansa: hijos del éter, que descansan, algunos, para seguir soñando despiertos con que mejoran el mundo mientras trabajan. "Somos mártires del futuro" piensan, mientras sacrifican sus vidas vacuas a la insatisfacción intelectual o sensorial, esperando un ascenso, escupir al jefe o tener sexo con alguien mejor que sus parejas: borregos asustados: temerosos complacidos: personas normales: vida. Me paro un momento a pensar en que la orgía de pollo y alcohol no me va a sentar bien al estómago, en esto aparece un sonido apagado y cercano, extrañamente natural y miro interesado: una gata bebiendo agua de un macetero. Lo mío es suerte, he asistido al evento más insignificante del planeta y lo he amado por encima de cosas tan importantes como aquellas personas que se sacrifican día a día por hacer de mi bienestar una prioridad; he conseguido agraviar a aquellas personas desconocidas y cambiarlas por la empatía que siento hacia un animal peludo con menos ( que es discutible) inteligencia que toda aquella mansedumbre con masa y nombres que deciden el futuro de las personas y se aliena automática y complaciente ante la vorágine que los rodea. Desisto.
No sé qué hago aquí sentado, no sé ni porqué como, ni bebo, y todo empieza a carecer de sentido. Doy cuenta de que podría ser el alcohol quien me llevara a tal puerto y miro a mi alrededor confuso, nada sigue sin tener sentido, no ahora, sino nunca. La única diferencia entre este momento y ocho horas atrás es el día, la noche, y la afluencia de gente en las calles; pero la gente, quien crea o destruye, sigue siendo la misma, incluso yo, y lloro hacia mis adentros porque no sé llorar hacia afuera. Me pregunto qué misión tienen los coches, las farolas, la luna allí tan lejana, la terraza, la cerveza, los filetes, el árbol, la gata, mis manos, y no la encuentro en la inmensidad del universo. Entonces me paro y llego a una conclusión: pensar no lleva a ninguna parte, o en su defecto, a una conclusión terrible: en última instancia esto carece de sentido. Pienso otra vez en los psicólogos en paro y en los psicoanalístas argentinos que huyen del pucherazo: suicida, muerte, anoréxico, antisistema, loco, muerte, luz, fuego, destrucción. Justo en ese momento viene la revelación: en un montón, no sé cuantos millones de años, explota el sol, y con ellos, todos aquellos que buscan dar un sentido a las farolas, los árboles, los gatos, los yo, ya sabéis, todo eso, también los amigos a domicilio y yo pienso: osea, que el truco está en darle importancia a las cosas fugaces, perecederas, tonterías tipo: amor, poder, dinero, cariño, amistad, todas esas mierdas. Me doy cuenta de que hasta ahora había pensado que lo más maravilloso sería que cuando muriera, alguien me recordase, que no me olvidasen, y que para eso, tendría que hacer algo grande, algo muy grande, ser alguien grande, más grande que el puente de Brooklin o la torre Eiffel o el Quijote, alguna de esas mierdas imperecederas, pero no. Todo aquello que se crea o se crea ( crear de crear, o crear de creencia) se va al infierno si el sol explota. Así que me siento tranquilo, le doy valor a las cosas conforme me importen o no, y me abro otra cerveza para terminar los filetes. No sé dónde estoy, tampoco me importa, miro al cielo y aún me siento más desnudo que cuando empecé a pensar en todo esto, sin embargo, más sosegado: no se trata del recuerdo que vaya a llevarse la gente de uno mismo, sino el que uno mismo va a llevarse de las cosas que en la vida le ocurren; unos pueden mirar la tele a las cinco de la mañana, otros comer filetes y ver beber a un gato agua; yo me paro a pensar en eso a lo que llaman los expertos amistad: me sobran manos y me falta noche, porque son y media y en verano clarea pronto. Qué tontería todo. C, A, L, J, A, y poco más. No por otra cosa, sino porque sois los pocos que dan cuenta de la tontería de vivir, del juego de estar aquí, de la alegría de perder el tiempo, o la importancia de una conversación. Hala, que os den, y bien, y disfrutéis, como yo, comiendo y bebiendo como los griegos, que sí que sabían los pobres, y a los que occidente olvidó y enterró en hondas zanjas para aprovecharse de ellos. No caigáis, y si estáis cerca es porque no lo hacéis, en el error de seguir al burdo, al contingente inerte y perenne, a la masa nunca caduca de la mansedumbre. No os salvéis, no caigáis, no cedáis: sed.

29 jun 2011

WTF nocturno

Llámenme cobarde. Aquel que crea, amigos, pone demasiada carne en asador, se deja pedazos de uno mismo en cada rayo de sol; en un detalle el alma, en dos el cuerpo, y cuando llega a la amistad, tan solo le queda nada, una nada tan profunda como el amor. Qué loco, comparar un sentimiento, sustantivo, la ausencia, con el todo, Qué loco. Señores, el que mima a sus personajes más que a él mismo, y cuida sus ideales perfectos u horribles en un afán, no de mundo perfecto, mas sí de equilibrio en perfección, queridos, es un desequilibrado; yo eso lo sé bien.


Probablemente la creatividad sistemática que destruye a quien contribuye a dar habla a las palabras, mata, y mientras la poesía muere y dice adiós. Yo en cambio he imaginado mundos enteros, vivido libre como un mago, caminante de planos, brujo en un siglo tan malo y vacío como éste; he moldeado, me he implicado con lo imaginado. Pero "sea usted sistemático, paradigmático: defina y separe lo real y lo imaginario en dos mil palabras. "


¡Ay! Amigos, yo ya tengo claro qué de las dos cosas es más real, o sino, a qué se le merece mejor y mayor atención y porqué se siente más un corazón cuando late en la imaginación. Porque he visto con los ojos del alma a personas, creado multitudes tan preñadas de esta contradicción viviendo tan plenamente engañadas, que solo queda, sólo y solamente, sentarse y esperar una mágica salvación. Y la he imaginado, la salvación, no lo crean, no llegan ángeles ni se abre la tierra, ni cae el cielo o llueve piedra fundida. Lo que sí: llueve ira y hay kilómetros de pena entre personas.


La tristeza, tan dulce, es producto de una imaginación aniquilada por aquella generación llena de prestamistas que crean productos rentables, rápidos y poco fatigosos: personas necias. ¿Y qué más?  Llámenme cobarde por no salir a recibir la mañana, el sol, o querer entrar en un juego desesperado donde siempre pierde aquel que deja de aspirar ( respirar es sólo una complicación más de uno u otro sector de la población para algunos, hacinada e indiferente para otros) la sabiduría, fuente que inspiraron y veneraron nuestros ancestros, mancillados por televisores. Y venga usted y cree algo y no a alguien, cree una manta para suplir el frío de un invierno exhausto que se transforma rápido en una primavera que priva al hombre, la mujer - no vaya usted a ser machista- del artificio del hogar, para regalar naturaleza que denostar. Que parece que crean ustedes parques como yo seres pensantes y con sentimientos, o peor, fácilmente pero aniquilando al individuo. Los bancos son para tres, los hijos son el sudor: trabajo y antiguo placer: preocupación. El parque, señores: un pequeño pulmón, aislado, triste, sin emoción, que perdura en invierno y dura en primavera y muere cuando ustedes lo desean.


Me encantan los que olvidan, los plagados de seres nocturnos, noctámbulos, los parques fríos y solos, tal y como los conciben: parques de probeta: artificios sin fuego ni alegría, vallados y agónicos; parques llenos de padres y madres con sus hijos o sus perros, que a estas alturas, ya, da igual.


Mis personajes también están enmarcados en la ciudad asesina y terriblemente asfaltada sin pudor alguno, horriblemente pudorosa, temerosa de aquel enfermo que no entra en el terrible y horrible juego de no enjuagarse las manos expiando culpas, cuando en realidad les resulta imposible pues un alquitrán espeso tapan sangre y manos en ese orden. Pero no me desvíen, desviado, claro, volvamos a los parques: reductos que imitan la naturaleza, todo, hasta aquello abstracto, bebe de la mímesis sino de su negación. ¿Y me preguntan entonces porqué no me salvo? ¿Y me llaman cobarde? Paria, desertor, loco, desquiciado. Señores piensen un poco, hagan memoria, ustedes eligieron vivir hacia afuera, jugar a ser humanos, a ser personas; yo elegí vivir hacia adentro, ser humano, aspirar a ser persona. Son posturas ante un mismo mundo. Yo al menos la basura la transformo en parlamentos.


Ustedes no obstante intentan guardar en ellos la falsa compostura que os hace vivir entre basura ¡Y salen! contentos y vivaces después de asesinar a sus hijos, a sus parques tan cuidados podando ambos sin pudor, denle televisión, instalen una fuente, hagan caso omiso de la admonición; y aún así piensan que las papeleras sirven para algo, métanse en una.


Están ustedes locos y concentrados en un afán creacionista que aniquila y destruye la creatividad: "inserte el cuadrado cariñosamente en el hueco cuadrado". No mire, vera, prefiero el triángulo; soy gris, usted blanco, él negro, y apuesto su dinero, pues yo no tengo a que con tiempo, meto su triángulo por el orificio redondo, y con esas, se da cuenta de que enseñar a profesores, pobres, -¡Válgame el cielo y perdóneme si algún maestro me oyera!- a maltratar la imaginación en pos de sus beneficios, tan exacerbados y vacuos como su posición, no es ni de lejos, a los problemas la solución. Sí en cambio y les comprendo, la salida fácil contra la oposición de otro mundo posible creado desde la imaginación. ¿En qué momentos fuisteis maltratados tan bien y tanto como para olvidar el cometido que sólo queda en vuestras manos y os iguala a los dioses? ¿No añoráis moldear el futuro ayudados por la lozanía que subyace tras la pueril mirada del discípulo? Entonces, ¿a qué esto de preferir autómatas productivos, seres impensantes, calles vacías, llenas de alienados transeuntes? Sed libres, hacednos un favor.


Somos hijos del ocaso
no lo olviden
sedientos del trabajo
que guía nuestros pasos
hacia el parnaso.


"Dios lo quiera"
Amén.

24 jun 2011

En el horizonte de sucesos de tu boca

En el punto sin retorno
De tus labios
En que me encuentro
Entiendo el desaliento del ahíto
Y qué siente el desespero
En la espera eterna.

Has mantenido oculto el desamparo
Al cromático hechizo de tu alma
Y leo en aquel mar nebuloso
El sideral espacio
Entre dos cuerpos.
Que me pierdo, si me dejas
Constelando marcas en tu anhelo,
Besos que desmarcas de mi boca
Hacia el horizonte de sucesos
Que nos ahoga.

En el inefable estallido universal
Yace tu oscura voz en el vacío
Quebrando ajeno el llanto
No tuyo y menos mío

Mas cerca de tu singularidad divina
Entre tus piernas evanescentes,
Columnas griegas perdidas;
En el agreste espacio marmóreo
Donde quedas olvidamos vidas


Está:
El fulgor de dos estrellas rutilantes
Que enaltecen tu mirada,
De sendas flores que se expanden
Y bañan de luz la alborada.

Escucha atenta el callado canto
Del cosmos violáceo,
De la noche seria, adulta,
Serena,
Y el mar de luces tenues
Que descansan en tu pecho.
Que por desearte, universos
Se expanden en pugna
Durante siglos, eones.
Albur funesto de las edades,
Camino angosto hacia el olvido,
Dulce néctar, infausto Ícor.
Te encuentro siempre,
Mas solo en sueños
Y hacia el abismo.

29 may 2011

El hoy es solo tuyo

(o "Poder telúrico del fuego" all freak)


Ahora que parece
que te vas,
pienso duro,
actúo fuerte,
siento hondo:
amor profundo.

Desgasto tópicos
en primeros versos,
malgasto el tiempo
hasta llegar adentro.

Solo entonces te veo.
Con ojos lejanos
desde la platea
y miro con distancia
mis ojos rojos
bajo claras lágrimas.

No hay mar, tampoco sol
un triste teatro solo, hoy, 
escenario, vida.

Y yo sé ya de los venenos,
ardoroso fuego,
exhausto pecho,
del comediante,
la verdad,
mentira; 
impertérrita paradoja.

Una vida, un mundo, 
un juego, tanto tiempo.
Y sin embargo, tan hondo
ahora. Tarde, como el grito
fiero del astro que engulle
el rumor de un manto suave
tranquilo, magenta
como el de olas y nubes.

Sólo a través de las ventanas
de la perspectiva quizá,
lejana paria que impele 
a la locura,
de los vivos retratos de
un nosotros vivos,
nos vi en la verdad
más pura del alma:

Es ella que enjaula plumas
y regala
el brillante tesoro,
preciadas alas que él mima,
mira, acaricia, ama.
Y al fin libera.


Y vuela 
triste y cándido el ave,
temeroso del pesar, la oscuridad,
de una tela cayendo sobre madera,
del rugido sordo del aplauso,
de la función que les encierra,
del corazón libre de la platea,
y del final.
Aplaudan, amigos,
a de la vida
la tragedia.

18 abr 2011

Hoy tan solo te digo que lo daría todo.

Puedo entender que no me ames, ni me llames, aunque te quiera. Comprendo que me odies -yo lo hago- aunque me entristezca; que me borres de una vida perfecta. Lo que no aguanto es tener la luna ahí arriba y no tener a nadie con quien compartirla -verdaderamente. De lo que deducimos que lo que realmente parece importante, casi no lo es tanto y que los pequeños detalles, son los que perduran. Eso, y que la filosofía barata del fuerte se desmorona ante la hipocresía de un mundo sin creencias; que decir no es hacer, y prometer es sufrir, o que el tabaco mata y a mi me matan las ganas; que la gente que se va debiera importar y las lágrimas están en huelga por desuso; eso, o qué más da. Fíjate si te echo de menos que hasta soy sincero: mi abuela se muere, mi abuelo habla demasiado cuando bebe, no tengo padre, creo que solo amo a mi gata, el alcohol no cura nada, y estoy solo. Con todo eso, compañera, permíteme si no salgo de la cama y tomo unas pastillas para relajarme y dormir, si duermo para no dar vueltas o errar sin rumbo fijo; para soñar y huir del tic tac que nos persigue -a unos más que a otros, y no es consuelo-, si mejor no pienso y os olvido; si entre el café o el libro, elijo el suicidio, o si entre la vergüenza de un corazón abierto y el silencio escojo éste último. No hay trajes que compren la felicidad y yo me acabo de comprar uno para eventos importantes, que no tenía, fíjate tú, obligado. Pero lo que no hay por donde coger es aquello del cielo. Que está preñada, cojones. Que tú no la has visto como yo la miro, cómo te admiro. Aparte de un mundo desencajado, y brillando todavía, loca perdida. Nos engañaron, en tantas cosas; nos enseñaron a engañar. A mi me dijeron que estos serían los más preciosos años. Señores, ¿a qué juegan con la juventud? Vaya reglas del juego para estúpidos han creado. Ya me dirán para qué quieren un coche, un trabajo, ganar dinero y perder el tiempo; yo busco amar, crear, aprender, y ser sincero. Y ahora lo entiendo; el camino difícil, listillos, resulta el fácil, sumergidos en una vorágine hambrienta, partícipes exhaustos aparentemente felices. Eso puede hacerlo hasta el más estúpido. El problema del desencanto es la felicidad que sientes al encontrar a alguien que te comprende, que piensa y siente; vaya suerte de generación la mía, ¿eh?, yo lo daría todo : mis ansias, mis ganas, el deseo, nada, que es lo que tengo para el resto, por no perderte, "y sin embargo". A veces lo pienso y me da pena, lo nuestro parece estar destinado a existir en los sueños, o sobre todo, en el papel. Pero ¿no sufre Hamlet? ¿no muere Julieta? ¿ni ríe Sancho ni está loco Alonso Quijano? Pues resulta que no somos personajes por más que parezcamos conocerlos, o manejemos su bibliografía, o estudiemos mil años las reglas que los rigen. No, y no, entre reír y querer tirarme por la ventana o tirarme en la cama en silencio, entienda usted la decisión. Qué más quisiera yo que todo fuera literatura. Y sin embargo aquí me tienes, "exhausto al borde del camino" y solo acabo de comenzar, pues vaya chiste " se lo toma usted todo muy a pecho". No, oiga, es que resulta que sé darle valor a las cosas y me duelen. Otro, "a ver si no vas a terminar siendo un cínico", pues, como están las cosas, qué me gustaría a mí salir a la calle y que no me costase coserme una sonrisa a los labios. Pero sangran al coser con las agujas de budú.  Y claro, claro que tenemos "memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares", si hasta yo gasto de eso. Pero a ver si la mayoría va a resultar una fachada, escuche, y si la mitad -y con sólo la mitad ya sería aterrador si realmente lo pensásemos- va a ser mentira. Y no está mal, son un motivo para no buscar la cuchilla de afeitar - "¡Dónde está mi cuchilla de afeitar! ¡Dónde!"- pero ya me contarás si después de perder el norte, que eres, quedarse solo, despedir personas y olvidar cómo se habla, no prefiero hundirme la colcha o bajar a mis infiernos. Total, para darse cuenta, de que en el cielo, válgame el cielo y perdóneme el señor, ni Donnas Angelicatas, ni su reputísima madre. "Sal de fiesta, olvida, vive". Mira bonito, piensa, y luego me cuentas. Y mira que me da lo mismo, que un día casi monto una tienda de caretas, y hasta...ya, mira, me gusta la semana santa, la amo, soy franquista, y ahora republicano; pero es que, hostias, me enseñaron que mentir quedaba feo - y vaya, tal vez si no hubiera tenido esta educación tan mala, y la tuviera tan buena como ahora, quizá sería rico, adinerado, rodeado de mujeres y meretrices, varias, ellas, todas, y ellos, efebos dulces de ojos azules y what?- y lo que es peor, que había que ser sincero. ¿Pero en qué mundo vivimos? ¿Que diga lo que pienso?  Señores, están ustedes enfermos, y yo ya tengo sueño. Que para colmo, al final, y lo digo para que lo sepáis, sólo queda la palabra, y no sólo la mía, la vuestra, tampoco vale un ..., así que espero que entiendas porqué abandono la poesía, porque me mata, porque o ella, o yo.

Mis más sinceros deseos: Revienten

Inexplicables Seguidores

Beren

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Mi foto
Antarctica
Me gusta doblar los libros, subrayarlos, pero sobre todo leerlos. Me gusta mi gata, más que muchas personas. Hacer tartas. Dormir cuando pían los pájaros y estar en vigilia cuando otros duermen. Huyo del gentío. Las cosas complicadas.