Frasario

"Y todo comienzo esconde un hechizo"

José Knecht

31 ago. 2010

Reflection :)




Hoy hiciste deporte, bebiste agua, estuviste parado, o parada. Tocaste el balón, un poco, lo paraste, y volviste a pasar la pelota, otras veces la encajas como buenamente puedes. Es lo que te queda. También bebiste agua, eso ya lo hemos dicho, pero dejaste la botella medio vacía, aún cuando seguía medio llena. Viste ángeles atentos y desatendiéndote, tan bellos en su tempo lento, en su carpe diem momentáneo ausente de locus amoenus que aún conociendo a algunos, eran tristeza, bellísima tristeza y nostalgia extraña en pequeños gestos -y olvidadas gestas. Qué bien. Bien. Bienvenido a ver más allá del misterio de la cerradura. Al ojo voyeur apoyando los párpados sobre el metal frío y muerto. Tú, que viajaste explícito rompiendo paradigmas, asimilando analogías; viviendo entre mariposas capturadas y gotas de lágrimas, ángeles, mujeres disueltas. Qué bien, vaya tendencia. Tus adjetivos explicativos ganan cierta relevancia expresiva en el hipérbaton y el cambio nunca aleatorio -pero sí únicamente ornamental- del orden entre palabras, sin embargo, aunque lo hacen de forma sólo -solo (solo)-literaria, aportan cierta información; y su relevancia sigue siendo nula: escribir fue siempre una extraña manera de amar. Extraño. Tú, que tantas veces jugaste atento de niño ante las brasas danzantes de leñosos troncos exhaustos y secos, mirando y viendo, ya de adulto, como el fuego abrazaba a la vez que abrasaba con sus lenguas suaves y candentes, exquisitamente conseguidas por la naturaleza salvaje del elemento, el último aliento de la madera amada-asesinada. Recuerdas y más bien imaginas la alfombra delante de la chimenea. La compañía es diferente, no es tu familia, no es tu prima, o son tus padres; y para colmo hay copas de vino y una luz de fuego. No lo entiendes y entiendes que será mejor dejar la ardorosa imaginación -como la chimenea- para momentos de botellas totalmente vacías o deportes que no requieran equipo. Entonces paras a pensarte, y no. Vuelves al baile tan exótico de las llamas lamiendo los troncos, y ya no es fuego, o sí, pero no son troncos, o también. Lo que sí, es que el tiempo es infinito y no pasa, y se esparce y se extiende elástico absurdo sobre los troncos y las lenguas de fuego frente al fuego. Es un instante eterno. Un maldito oxímoron. Un coloquio de perros. Un espacio lleno de mágicas alfombras que sin volar ha transportado a sus portadores, el espacio y el tiempo, la leña y el fuego, al lugar indicado: una madrugada imposible. Eterna. Inexistente. Que duele. Y se anhela.

-¡Sal!
¿Qué?-Piensas mientras vuelves a la realidad.

Te tiras, la paras, dudas, no, es que no llegas al rechace, y marcan. Gol.

Sólo hicieron falta tres míseros segundos para pensar algo así y desconcentrarte a la vez que desconcertarte. Levantas el balón quieto al fondo de la red, y le das una patada hacia adelante (igual que Fray Luis con afuera), arriba siempre, sonriendo por jugar y sudar, por parar y encajar; por ganar un instante eterno y perder tres segundos. Porque sí, y das gracias. Por saber perder. Por saber ganar. Por saber que en el cielo, hay estrellas, en el lado de acá, o de (l más) allá. Porque nadie lo sabe, y seguirás jugando con o sin lesión. Y "la luna seguirá reflejando, contándonos secretos, confidente; tan llena y brillante, y aun sin ser nuestra luz, estará llena de millones de reflejos, pasando encima de nosotros"
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Lo que tienen las palabras, que son maravillosísimas las cojas por donde las cojas. Hasta cojo. Y hasta donde no deben estar. Así que hay que "dejarlas que se derramen, que nos pasen, trayendo esperanza y razón". El resto es cosa de cada cual.

1 comentario:

Plata y Opalos dijo...

Por mucho que duela la inexistencia de tantas noches anheladas, seguirá pasando la luna, augurando casi, el anhelo de noches nuevas siempre que puedas perderte en instantes eternizados.

"Tiempo" -si quieres- no es más que otro concepto humano de tantos que pretende aferrarte ingenuamente a la realidad, a esta estúpida idea de seguridad,aunque sea fingida.
Un saludo.
No dejes que lo consiga.

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Me gusta doblar los libros, subrayarlos, pero sobre todo leerlos. Me gusta mi gata, más que muchas personas. Hacer tartas. Dormir cuando pían los pájaros y estar en vigilia cuando otros duermen. Huyo del gentío. Las cosas complicadas.