Frasario

"Y todo comienzo esconde un hechizo"

José Knecht

2 jul. 2010

Ultimando

Última noche por estos parajes frente a la ciudad dormida y llena de luces titilantes. Última entrada en esta casa frente a una fuente, último momento de relax nocturno, quizá, en este apartamento ahora vacío donde antes no cabía un alma, ni el humo de los cigarrillos. Un momento, que por otro lado, siendo el último, y de relax, no logra calmar el entusiasmo y nerviosismo del último examen del curso. Ha sido la última comida, los últimos repasos, la última limpieza, madre mía, cualquiera se pone a hacer recuento de las cosas que ultimamos día a día. Por lo pronto me despido y me preparo para ooootra mudanza no exenta de esperanzas puestas en un verano lleno de sol y merecido estudio con vistas a un año más productivo que los anteriores.


Cosilla escrita a razón de un día cuando aún hacía mucho, mucho frío con finalidad de despedida.


El apartamento se presentó como un fugaz recuerdo en una noche distorsionada llena de elementos disonantes; aquel apartamento no era o sería más que un instante en una vida vista desde un ángulo borroso. Aquel litro de cerveza conducía al desastre mientras los dedos acariciaban un vidrio lleno de vaho y  de pecado, no obstante esperando acariciar algo más. Ella lo miraba desde el salón mientras él permanecía en aquella terraza espaciosa. A lo lejos divisaba lo que venía siendo la ciudad durmiente, bulliciosa, desde aquí, silente. El apartamento era nuevo, se notaba el olor a piso de estudiantes, vacío de ruido y lleno de orden. Había venido a ensuciar este santuario, por así llamarlo, y tanto, que le daba igual.

                Ahora en el salón, un ventanal de aquel sexto miraba hacia la ciudad aún despierta, de madrugada. Se erguía imponente aquel pedestal de luces titilantes en el horizonte mientras ellos yacían cerca pero sin tocarse. Miraban a la nada pensando en el que precedía. El tiempo era un enemigo en la lucha contra el mismo tiempo, y éste, se entretenía en pasar apercibido y gastarse tontamente en amagos y miradas. Resultaba estúpido a estas alturas.  No había ido hasta allí para tomar café precisamente, y ya estaba esperando el momento para volver a aquella ruidosa ciudad y fundirse en su  dantesco callejeo lleno de seres grotescos y sin alma. Habían pasado quince minutos desde aquel taxi y ya le parecían horas. Guapa, inteligente, con un piso propio, ordenado, el pelo limpio azabache, y un cuerpo que podría salir en cualquier cartel gigante de grandes almacenes o en las fachadas del Corte Inglés. Triste carcasa la de ella, triste ambición la de él, esperanzador futuro el de ambos.  




Y es que los comienzos del piso fueron divertidos a la vez que aterradores, cuanto menos:





La banalidad con la que surgían los hechos a lo largo del día habían sido una sucesión más que significativa de la vida actual que podía afrontar en este instante. El tedio del día, el cansancio y el sueño de acumuladas noches de exceso, y falta de descanso habían deteriorado la visión del tiempo en cuanto a la realidad. Se desacía el devenir de las horas en un liquido espeso durante la tarde que lo impregnaba todo de un olor a quietud y paz estancada, casi putrefacta. Sin relojes de arena era difícil estimar la pasividad de los inexistentes granos, solo la manecilla, impávida, queda y quieta en su guardar de las horas, nos podía aproximar que el tiempo gastado pensando en el movimiento de la aguja, había sido mayor que el de la propia realidad. El tiempo había vuelto a pararse. 

4 comentarios:

Cartaphilus dijo...

¿Soy yo o esto era purita nostalgia?

Me vas a tener que hacer el favor de llevarte el ordenador al tipi :)

LucíaCores dijo...

El último párrafo, el mejor.

Y me ha gustado eso de la cerveza manchada de vaho. Si me dejas, quizá te lo robe.

Anónimo dijo...

Vamos a hacer una cosa, me pasas el tamdem corregido con todas las partes -que a mi alguna me falta- una detrás de otra, y estamos en paz por el cambio del vaho y tal, eso sí, aunque lo intente porque me apetece, no te prometo nada, que yo para la narrativa, puf...mucha letra una detrás de otra, u know, pero estoy corrigiendo y actualizando "En la noche" y la mandrágora para juvenil, así que ya veremos.

Alruin

Anónimo dijo...

Uy... ¿el tándem? ¿el sueño?
Ok, suena genial. Corregido no está, al final no lo toqué, pero por ahí anda todo pegado; estoy casi segura de que lo tengo.
Faltaría que le diéramos un poco de coherencia.
Y no sé, si queda bonito... ¿seguirlo?
Tú dirás.

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Me gusta doblar los libros, subrayarlos, pero sobre todo leerlos. Me gusta mi gata, más que muchas personas. Hacer tartas. Dormir cuando pían los pájaros y estar en vigilia cuando otros duermen. Huyo del gentío. Las cosas complicadas.