Frasario

"Y todo comienzo esconde un hechizo"

José Knecht

27 jun. 2010

Polvo al amor

Desperté del estado de inopia que me alienaba en ese mismo instante en que un semáforo se puso en rojo. El tiempo se detuvo. Y con él, nosotros. Estaba en su coche, sus manos acariciaban el volante con una feminidad digna de una actriz de los sesenta, casi podía verla en blanco y negro. La ventanilla era mi vida en ese momento, nosotros, éramos nosotros, y el tiempo, toda esa vida e imágenes que pasaban. Me vi, al arrancar, mirándo nuevamente la ventanilla. La bajé, helaba y miré de forma que todo pasaba casi sin saber qué era o qué había mirado. La miré, miré al frente. Todo era lento, podía ver perfectamente el camino, o más bien los caminos, hacer una estimación de la ruta, y dilucidar qué ibamos a hacer y a dónde ibamos a ir. Gire la cabeza, la miré. Mire la ventanilla. Todo volvia a ser difuso y rápido, no entendia nada, así que miré hacia atrás sacando un poco la cabeza. Helaba. Parecía un perro. Podía ver perfectamente, y con lentitud, como todo se alejaba, se alejaba, se alejaba. Aquello ya lo habíamos pasado, y podría recordar perfectamente el camino que recorrimos juntos y de donde veníamos. Y también a donde ibamos. Pero no sabía decir, más que por estimación entre el futuro y el pasado del coche, en qué presente me encontraba.

Las estimaciones eran ciertas. Al final llegamos, el coche se paró. Nosotros seguíamos siendo nosotros, el coche, seguía siendo el coche, y ahora el tiempo, pasaba más lentamente. Existia incluso la posibilidad de aprovecharlo, deleitarse con él, disfrutarlo; o no. Su feminidad me guió. Abrió el portón. Vi las escaleras, estaba cansado, pero las fui subiendo mientras más se alzaban a mi camino. Atrás se iban apagando las luces que previamente fuimos encendiendo. El presente era un constante umbral, y nosotros nos encontrabamos en medio subiendo escaleras y apagando las luces que nos servían de guía. Llegamos. Puso la radio. Y yo me tumbé. Sonaba algo agradable, dependiendo del oido, obviamente.Y nos paramos. Ella, era ella y yo, yo era yo. Nosotros estaba difuso, pero solo al principio. Y nosotros volvimos a ser nosotros. Incluso fuimos sólo uno durante un tiempo.

Durmió. Dormité. Desperté. Volvimos a ser uno sólo durante un tiempo. El tiempo se reanudó. Volvió a pasar, ella era más ella que nunca, y yo era un yo cansado. Cuando subimos en el coche, nosotros volvió a salir a escena, pero nada. Y volví a ver y a dilucidar caminos, a recordar otros mirando atrás, y a no saber dónde estaba si miraba por la ventanilla sin mirar alante o atrás. Al final el coche se paró, ella seguía mirando por el parabrisas, y yo a una puerta con una llave en la mano. Ella se fue siendo ella, yo me quedé siendo el yo más cansado de todos. Y deseé más que nunca ser nosotros.

Escaleras, un ascensor, otra puerta, más luces y más tinieblas, otro umbral. Y al final, polvo sobre la cama. No uso la mia, y el tiempo se acumula, el polvo. Yo lo que echo de menos, es hacer el amor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De verdad que funcionas a la hora de la Antártida:)

Me encanta, Alruin. El presente borroso, que es un constante umbral... Esas luces que se apagan justo después de que pases, como en una peli. El tiempo que existe, se ralentiza y se acelera.

Yo lo que echo de menos es ser el pasajero, sacar la cabeza de por la ventanilla (ahora siempre conduzco yo), que me lleven y me traigan, y apenas estar cansada después.
¿He dicho ya que me encanta?
C.

Mississippi dijo...

Vaya, vaya, vaya. Menos mal que no estaba ustéh inspirado últimamente!!!! Cash nada más entrar en el blog. Empezamos directamente con un plato fuerte, eh?

Veo que no paras con las "reformas"...

...you know.

Alruin dijo...

Madre mía, reformas y contrarreformas, y lo que haga falta. Ese ipod es mágico, puedes ponerle la música que quieras, anda que no -Sinde, váyase-, he tenido poco tiempo porque ando mil liado, pero incluiré musiquita chachi, ya verás, te molará Vangelis y su Rachel song como poco, pero Cash no es mal comienzo.

De todas formas, eh, eso lo he recuperado un poco, no es justo justo de ahora, que las obligaciones me traen loco y hay poco tiempo. Sí que he tenido que sacar la cabeza por la ventana para respirar aire fresco, eso sí, de la casa, vistas a la fuente. Ser pasajero no está nada mal, la incertidumbre puede ser bella y aterradora (hola literatura :D -hola galimatías-).

Ahora si que estoy cansado, mañana uno menos y terminamos el 2,último tirón, fieshta. :D ( ¬¬ )

quememueroquemevoyalacama

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Me gusta doblar los libros, subrayarlos, pero sobre todo leerlos. Me gusta mi gata, más que muchas personas. Hacer tartas. Dormir cuando pían los pájaros y estar en vigilia cuando otros duermen. Huyo del gentío. Las cosas complicadas.